construir para vivir
Hay historias que no empiezan con grandes discursos. Empiezan con esfuerzo. Con sacrificio. Con familia
La historia de nuestra empresa nace en la calle Real de Navatejera, donde D. Antonio García de Celis descubrió muy pronto que construir no era solo levantar paredes, sino dar forma y cimentar un futuro que aún no existía. De aquel entorno rural y cercano heredó una manera de mirar el oficio con dedicación, curiosidad y respeto por el trabajo bien hecho. A sus 14 años, debido a la inesperada muerte de su madre, decidió trabajar con su padre, iniciando un aprendizaje que trascendió a la técnica. De esta forma empezó a desarrollar su instinto para resolver lo complejo con ingenio y donde entendió que la construcción es, ante todo, un compromiso con las personas.
Toda una vida construyendo con sentido
Edificios diseñados con visión
Hay decisiones que cambian la vida. Y retos que cambian un destino. Las personas necesitamos un hogar, un refugio, un lugar donde sentirnos seguros. Eso no cambia. Lo que sí evoluciona es la forma en la que podemos hacerlo posible.
Ese espíritu lo acompañó hasta su primer gran reto, una obra de 100 viviendas, un proyecto que comenzó como contratista y que lo convirtió en promotor. A partir de ese momento, dejó de construir para otros y comenzó a materializar su propia visión: edificios diseñados con una visión adelantada y adaptados a las necesidades reales de quienes los habitan.
El salto que cambia una vida
La Casa de Chocolate simboliza esa visión innovadora, un edificio que en los años 80
transformó el concepto de diseño y vanguardia en León. Su audacia formal y su calidad
—vigentes décadas después— reflejan la esencia con la que la empresa ha seguido creciendo.Una solución brillante. Audaz. Diferente.
Una obra que marcaría a una ciudad
En 1986, su visión alcanzó uno de sus hitos más reconocibles: La Casa de Chocolate
La Casa de Chocolate.
Líneas curvas imposibles para la época. Ladrillo vitrificado de Cabezón que brillaba como si la fachada hubiera sido esmaltada a mano. Y un interior que parecía traído del futuro: cocinas completamente equipadas, electrodomésticos Miele, persianas eléctricas, suelo radiante, hilo musical… Muchos de esos elementos siguen funcionando hoy, casi cuarenta años después.
Porque cuando algo se construye con visión, permanece.