Aerotermia de absorción a gas

Actualmente es cada vez más habitual ver viviendas en las que se incorpora la Bomba de Calor como sistema para producir Agua Caliente Sanitaria ACS y calor para la calefacción.

Lo más habitual son las alimentadas por electricidad que extraen calor del aire exterior y lo aportan al agua interior. Aerotermia, aire-agua.

También las hay que extraen calor de la tierra, mediante unas sondas o perforaciones en el terreno. Geotermia, agua-agua. Este segundo sistema tiene un costo de instalación muy superior al primero, si bien, obtiene unas temperaturas del terreno uniformes a lo largo de todo el año.

En lo relativo a la aerotermia aire-agua el sistema se alimenta de electricidad y produce calor. Los rendimientos dependen de las condiciones de la temperatura exterior del aire y de la temperatura a la que queramos producir el agua. Así para ACS necesitamos mayor temperatura que para calentar con suelo radiante y en invierno con temperaturas más frías en el exterior tenemos peor rendimiento que en verano.

Tecnológicamente hablando, lo último en cuanto a eficiencia energética es la bomba de calor de absorción. Nivel de eficiencia energética A+++. Su funcionamiento es similar al de una bomba de calor eléctrica. Lo que marca la diferencia es que consume gas en vez de energía eléctrica. Para que el ciclo funcione lo que se hace es substituir el compresor eléctrico por un compresor termodinámico, que es el que fuerza la circulación de la energía mediante la aportación de calor. Esto es el proceso de absorción. Para esto se utiliza como refrigerante el amoniaco, el cual, cuando se mezcla con agua absorbe la energía de la fuente de calor.

El fluido utilizado en este ciclo de refrigeración es una solución de agua y amoniaco (NH3), siendo el amoniaco el refrigerante y el agua el absorbente. Una importante ventaja es que los agentes utilizados en la solución son totalmente inocuos para el medio ambiente. El ciclo aprovecha la gran afinidad del amoniaco con el agua, utilizado aquel como agente frigorífico dado que es fácilmente absorbido por esta. El NH3 es el más tradicional de los refrigerantes inorgánicos conociéndose como tal con la denominación de R-717.

Una buena manera de medir la eficiencia de una bomba de absorción a gas es comparándola con un edificio que contase con calderas de condensación de última generación.

Si en el edificio muestra existieran unas calderas de condensación con un rendimiento teórico máximo cercano al 111%, (no hay mucho margen de mejora) y se sustituyeran por equipos de absorción a gas mucho más eficiente, se reducirían los costes de energía y las emisiones de Co2 en un 43% obteniendo un rendimiento de hasta un 153%. Las cifras lo demuestran por si solas.

Si hablamos de eficiencia al tratarse de una bomba no eléctrica no podemos medirla con el COP (Coefficient of Performance) que resulta de la división entre la energía térmica útil entregada dividido por el consumo eléctrico. Para medir la eficiencia de la bomba de calor de absorción a gas usamos el G.U.E. (Gas Utilization Efficiency) que relaciona la energía térmica útil con la energía primaria necesaria, en nuestro caso el gas. De esta forma si podemos compararlo y mientras una bomba de calor eléctrica consigue un G.U.E. de 1,33 la bomba de calor por absorción a gas llegaría hasta un valor de 1,53 mucho mayor que el conseguido por la bomba de calor eléctrica.

Por último, vamos a centrarnos en otras ventajas de utilizar la bomba de absorción a gas:

– Nivel de eficiencia energética A+++ (el más elevado del esquema de clasificación de las instalaciones de calefacción de la Comisión Europea).

– Puede funcionar con gas natural o propano.

– Mantenimiento sencillo, similar al de las calderas de gas.

– No necesita un contrato de mucha potencia eléctrica.

– Equipo con pocas piezas móviles lo que aumenta su fiabilidad.

– Utilización de refrigerantes respetuosos con el medio ambiente

Por todas estas características es la solución ideal para edificios de viviendas plurifamiliares, hoteles, casas rurales, pabellones deportivos, gimnasios, piscinas, residencias geriátricas y colegios e incluso para pequeña industria. En general se adapta perfectamente a cualquier instalación cuya demanda térmica sea de hasta 65º C.

Garcia de Celis está instalando 4 equipos de absorción a gas Robur en su obra de 43 viviendas en León. Montadas dos a dos y con el apoyo de una caldera de condensación Buderus aportan calor a un suelo radiante – refrescante.

Esta instalación de muy alto rendimiento, unido a un edificio con un elevado grado de aislamiento va a proporcionar un muy reducido consumo en la factura de calefacción de los vecinos.

Autor: José María Guerra Romero

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